domingo, 22 de febrero de 2015

Inundaciones en Córdoba

DOMINGO, 22 DE FEBRERO DE 2015
Alertan sobre la necesidad de prevenir nuevas inundaciones
Organizaciones que trabajan con el cuidado del medio ambiente aseguran que si no se toman medidas pueden repetirse temporales con similares características al de las Sierras Chicas pero en nuestra región.

por Luis Schlossberg

Los hechos sucedidos en el sector de las Sierras Chicas de la provincia alertaron a todo el país por la magnitud que tuvo el fenómeno natural. Las imágenes del agua corriendo a gran velocidad por las calles, llevándose todo lo que encontraba en su camino, resultan impactantes para cualquiera, y el dolor de los afectados por el temporal generó grandes campañas de recolección de agua, ropa y alimentos en toda Argentina.

Después de que llovieran 320 milímetros en 12 horas, el temporal se cobró 8 vidas, cientos de evacuados y importantes daños materiales. Localidades como Villa Allente, Mendiolaza, Unquillo, Cerro Azul y Salsipuedes fueron las más afectadas ante un fenómeno que no llegó a contar ni con alertas a la población.

Organizaciones vinculadas al trabajo con el medio ambiente habían alertado sobre la falta de planificación en la región y las consecuencias que traería la deforestación que sufrió el sector. Ahora, indican que es necesario tomar medidas para evitar nuevas inundaciones, no sólo en el norte de Córdoba, sino también en la región próxima a Río Cuarto.

“No es un producto de hechos a corto plazo lo que sucedió, como algunos apuntan al desmonte que se produjo el año pasado con la ley de Bosques, y que por eso hoy no tenemos los elementos naturales que amortiguarían el impacto de la inundación”, indicó Evangelina Natale, de la Fundación Conydes. Además, agregó: “Es consecuencia de manejar mal el ambiente desde hace muchos años”.

La referente de la ONG que viene desarrollando un intenso trabajo en el cuidado del medio ambiente en la ciudad y la región, analizó el contexto en el que se dieron los hechos de las Sierras Chicas.

“Si se analiza, hace dos años que tenemos eneros y febreros muy húmedos, cosa que antes no sucedía y, por lo tanto, estos hechos parecen más catastróficos. Si se observan registros de algunos años anteriores, son ciclos normales, con las corrientes del Niño y la Niña, condiciones climáticas que con la emergencia en la que vivimos, generada por nosotros, el ambiente no lo soporta y se generan esos desastres”, aseguró Natale.

- Muchos apuntan a la deforestación como causa de estos hechos, por la ausencia de barreras para el agua, ¿cuánta culpa tiene el desmonte en relación a lo sucedido?
- Es importante la flora y si los bosques existieran habría más amortiguación. Los desmontes llevan a que haya lavados y que la tierra no retenga el agua. Así, hay corrientes superficiales con inundación más severa. A esto se suma una falta de planificación general del crecimiento urbano. Construir sobre líneas de ribera, como le pasó a Villa María, cuando el río retoma su cauce se lleva todo lo que está en el camino. No hay planificación, lo que va en detrimento del ambiente y de los sistemas boscosos que son los que ayudan a amortiguar el efecto de una inundación.

En este sentido, Evangelina Natale consideró que “lo que sucedió no habría sido tan grave si el sistema natural estuviera planificado para tener más parches de vegetación que hagan de esponja natural, se entiende que no estaría intacto porque no se puede evitar que se toque”.

- ¿Cómo funciona la línea de árboles para la contención?
- Son como un filtro, lo que hace es amortiguar la caída del agua y al caer más despacio permite que se absorba. Al generar materia orgánica y suelo nuevo, no se apelmaza. El suelo en el que no hay vegetación parece una tosca, se impermeabiliza y parece asfalto, sumado a que no hay vegetación que lo frente, pasa el agua a mucha velocidad.

- Hacia el norte de Córdoba se vieron los daños más graves, pero también se dieron hechos similares en la región, ¿es una realidad que afecta a toda la provincia?
- Sí, hoy nos tocó a nosotros por la cantidad de lluvias que se dieron en la zona, pero años atrás hubo problemas en el sector de las yungas, por las mismas causas: se eliminó la forestación y se produjo ese asfalto. Eso seguro tuvo que ver con el crecimiento urbano, y los damnificados pasaron a ser los hombres. Catástrofes hay siempre, pero las vemos cuando le tocan a las personas.

- ¿Debemos estar alerta en nuestra zona y tomar medidas?
- Sí, habría que hacer algo. Por un lado dejar lo que queda, que ya no es ni lo mínimo e indispensable, es la reserva que nos permitirá recuperar ambientes naturales que nos brinden servicios ecosistémicos como amortiguar las inundaciones, pero esto cuando alguna política se lo plantee. Estamos en emergencia ambiental, algo que deben entender los políticos que sólo tienen la mirada puesta en el rédito a corto plazo. No es de hechos de tres años lo que nos pasa, es algo que viene desde hace años la deforestación, eso es lo que el político no ve y permite las urbanizaciones descontroladas.

Sin planificación
Natale señaló que “la falta de planificación se observa no sólo en lo que es deforestación, también sucede en temas como el tratamiento de los residuos cloacales, porque se habilitan cañerías porque todo va al río y es La Carlota la que se lo tiene que aguantar”. En esta línea, aseguró que “el cuidado del ambiente pasa por decisiones políticas: o decimos basta y esperamos que las cosas se recuperen y se mantengan para disminuir el efecto de futuras catástrofes, o pueden ocurrir cosas peores”.

- Para forestar, ¿se debe pensar en flora autóctona?
- Sí, es lo mejor, lo que recomendamos desde la fundación en relación a los pulmones verdes. Fundamentalmente porque está adaptada a las condiciones del ambiente. Cuando vienen fuertes vientos hay importantes caídas de árboles y todos dicen que habría que sacarlos porque son un peligro, pero no se tiene en cuenta que se trata de plantas exóticas que tienen la raíz al revés, horizontal, y no cuentan con sustento hacia abajo. Los autóctonos no son afectados por estas condiciones climáticas.

De la Sota con familias damnificadas
El gobernador José Manuel De la Sota y los ministros de Gestión Pública, Manuel Calvo, y de Desarrollo Social, Daniel Passerini (a cargo del Comité de Emergencia), encararon el segundo día de acercamiento de ayuda a las familias damnificadas.

El viernes habían estado en Agua de Oro, El Manzano, La Granja, Las Vertientes, Los Molles y Villa Animí. Hoy fue el turno de Salsipuedes.

Se entregaron 27 heladeras, 19 cocinas, 21 lavarropas, 14 kits de comedor (mesas y sillas) y 17 camas a 33 familias a las que el temporal les arruinó este tipo de equipamiento para el hogar. Además, cada familia recibió un módulo alimentario de 35 kilos del programa Paicor.

El intendente de Salsipuedes, Sergio Cornejo, explicó que afortunadamente no hay actualmente personas con riesgo de vida o emergencia sanitaria, ya que las situaciones más severas fueron atendidas a través del plan de emergencia.

“Ya se llegó al noventa por ciento de las familias que estaban aisladas por las dificultades en los caminos y casi la totalidad de la población recuperó el servicio de energía eléctrica y de agua”, agregó.

Además, detalló que en los centros públicos locales se está haciendo entrega de bebidas y medicamentos.

“Aunque todavía hay mucho por hacer, el trabajo está muy coordinado”, aseguró, y destacó que se trata de una labor conjunta entre el Gobierno provincial, el municipio, Defensa Civil, Ejército y los vecinos.

Fuente: http://noqueremosinundarnos.blogspot.com.ar/

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