martes, 30 de junio de 2015

martes, 28 de abril de 2015

Terremoto en Nepal

¿Cuál es la causa del terremoto de Nepal?

Localización terremoto Nepal.
Pero ¿cuál es la causa del terremoto? La explicación hay que encontrarla en que en la zona del Himalaya convergen dos placas tectónicas en una línea de falla. Se trata de la placa de la India o Placa Índica, que se mueve hacia el norte, y laplaca Euroasiática. Precisamente del choque de estas dos placas surgió en su día el Himalaya.
Debido a la deriva continental, la placa de la India se separó de Madagascar y chocó con la placa Euroasiática, resultando en la formación de los Himalayas.
Debido a la deriva continental, la placa de la India se separó de Madagascar y chocó con la placa Euroasiática, resultando en la formación de los Himalayas.
En la actualidad la placa Índica está desplazándose hacia el noreste con una velocidad de 5 cm/año, mientras que la placa Eurasiática se está desplazando hacia el norte a solo 2 cm/año. Esto está causando la deformación de la placa Eurasiática, mientras que la placa India se está comprimiendo con una velocidad de 4 mm/año.
En el lugar del terremoto del sábado, cerca de 80 kilómetros al noreste de la capital nepalí de Katmandú es donde la placa de la India converge con la de Eurasia, lo que impulsa el levantamiento de la cordillera del Himalaya.
Las placas tectónicas son delgadas y relativamente rígidas y se mueven uno respecto a la otra en la superficie exterior de la Tierra. Están siempre en leve movimiento, pero se quedan atascadas en sus bordes debido a la fricción. Cuando la presión sobre el borde supera la fricción, es cuando se produce un terremoto que libera energía en ondas que viajan a través de la corteza terrestre. Esas ondas son las causantes de los terremotos.
El terremoto tuvo lugar a una profundidad de sólo 11 kilómetros, lo que se considera poca profundidad en términos geológicos. Así, a menor profundidad del seísmo, mayor es el poder destructivo que éste implica, como es el caso del de Nepal.
Las heridas en la tierra por el terremoto de Nepal. Fuente.
El terremoto se sintió en puntos tan lejanos como Lahore, en Pakistán, que se encuentra a más de 1.100 kilómetros de distancia, en Lhasa (Tíbet), a más de 600 kilómetros y en Dhaka (Bangladesh), a unos 650 kilómetros.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Durante el siglo pasado, sólo cuatro eventos de magnitud 6 ó mayor han ocurrido en un radio de 250 kilómetros alrededor de la zona del terremoto del sábado. Un terremoto de magnitud 6,9 en agosto de 1988 a unas 1250 kilómetros millas al sureste del seísmo del sábado causó cerca de 1.500 víctimas mortales.
El evento más grande, de una magnitud 8, es el conocido como el terremoto de Nepal-Bihar. Registrado en 1934, se produjo en una ubicación similar a la del terremoto de 1988. En aquella ocasión la ciudad de Katmandú también resultó muy dañada y se cree que causó alrededor de 10.600 muertes.
Fuente: Además de las citadas, este artículo publicado en Geologyin.

domingo, 29 de marzo de 2015

Investigación sobre inundaciones y deslizamientos gigantes en el desierto de Atacama

De visita en el Instituto de Geografía UC, la investigadora de la Universidad de Plymouth, Anne Mather, explicó por qué el desierto más árido del planeta ha sido escenario de enormes inundaciones y deslizamientos costeros, y cuáles son los desafíos para Chile.


El desierto de Atacama es el más árido del mundo, con una precipitación promedio anual de apenas 0.5 mm al año. Sin embargo, existe evidencia de que esta zona tuvo un clima bastante más húmedo, como por ejemplo los mega depósitos aluviales, los que son muy frecuentes hacia el interior. Un caso emblemático fue el del 18 de junio de 1991, cuando en Antofagasta una enorme inundación arrasó con buena parte de esta zona, dejando un saldo de 130 muertos y 400 casas destruidas. En esa ocasión, cayeron 42 mm en apenas 3 horas; 96% de esa agua correspondió solo a la primera hora de lluvia.

Averiguar las causas y características de estos eventos es precisamente el objetivo del trabajo de la Dra. Anne Mather. “El desierto de Atacama es asombroso. Aún hay muchas cosas que no conocemos y que todavía no logramos comprender”, dijo la investigadora al comenzar su exposición en el marco del ciclo “Diálogos con la Geografía”. Precisamente, los mega deslizamientos e inundaciones gigantes que se han producido en la región durante su historia geológica reciente es uno de esos enigmas.

Como explicó la experta, el fenómeno se debe a que en la cordillera de Los Andes hay zonas muy profundas, donde se acumula gran cantidad de material (sedimentos, rocas, etc); como se encuentra en una zona muy árida, cuando cae más agua de lo normal este material se reblandece, provocando estas enormes inundaciones y deslizamientos.

sábado, 21 de marzo de 2015

Tsunami humano causa tragedia en sierras argentinas


Por Fabiana Frayssinet



CÓRDOBA, Argentina, 26 feb 2015 (IPS) - Fenómenos pluviales atípicos y cada vez más frecuentes en Argentina, como los que provocaron las inundaciones en la central provincia de Córdoba, plantean la necesidad cada vez más imperiosa de políticas de reordenamiento territorial y de un combate efectivo a la deforestación.

Definidas por el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, como “un tsunami que cayó del cielo”, las lluvias que el 15 de febrero afectaron 320 kilómetros cuadrados del cordón montañoso de Sierras Chicas, en el noroeste de la provincia, dejaron ocho muertos y 1.500 viviendas destruidas.

Este jueves 26, otro fuerte temporal, esta vez en el este y el sudeste cordobés, volvió a inundar varias poblaciones y obligo a evacuar más de 800 personas, según datos provisionales, aunque no hubo víctimas mortales.

“Irónicamente, deforestación, incendios y avance inmobiliario sobre las sierras generan dos crisis contrapuestas: ríos faltos de agua en invierno y peligrosamente desbordados durante las lluvias de verano”: Raúl Montenegro.
“Fue una catástrofe: puentes rotos, casas destruidas, una plaza con su playón deportivo ya no están, varios cientos de metros de cañería troncal que nos abastecen de agua desaparecieron. Y lo más lamentable la muerte de personas”, relató a IPS el ambientalista Ricardo Suárez, habitante de Río Ceballos, una de las localidades más afectadas por las inundaciones del día 15.

Pero el “tsunami” de ese día, una metáfora de los 320 milímetros de lluvia caídos en 12 horas, en esa región de 300.000 habitantes, “no cayó del cielo”, según Raúl Montenegro, presidente de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente.

“Sierras Chicas depredadas, parceladas por inmobiliarias, y sin poblaciones preparadas causaron la tragedia”, resumió a IPS el biólogo, premio Nobel Alternativo, un galardón entregado anualmente en el parlamento sueco a quienes luchan por un futuro mejor para el planeta.

“La mano humana intervino para que esto se agrave”, añadió Suárez, director del Proyecto de Conservación y Reforestación de las Sierras de Córdoba.

“Plazas sobre el río, casas construidas en sus márgenes, basura sin recoger, árboles exóticos plantados que no están adaptados a las crecientes, puentes peatonales y privados de autos, por doquier, falta de planificación, de alertas y de prevención”, enumeró.

Según Montenegro, la tragedia tuvo dos causas principales: “precipitaciones extensas en un tiempo breve y ambientes serranos deforestados”, dónde los principales cursos de agua nacen en esas montañas.

“El deterioro ambiental de las sierras las transformó en peligrosos e impredecibles toboganes que llenan rápidamente los cursos de agua”, ilustró.

Federico Kopta, biólogo y presidente del Foro Ambiental Córdoba, explicó a IPS la función de la vegetación nativa en las cumbres.

“Actúa como una especie de paraguas, evitando que el agua impacte directamente y disgregue el suelo”, dijo. Además, junto a sus raíces, “opera como una especie de red sosteniendo el suelo y evitando que se arrastre pendiente abajo”, añadió.

Finalmente, sumó, se desempeña como “una especie de esponja”, “reteniendo el agua en la parte superior de las sierras y administrándola lentamente”.

Cuando esa vegetación desaparece “se incrementa la escorrentía de la superficie” y con la erosión hídrica y las inundaciones “queda menos reserva de agua durante la estación seca”, profundizó.

La otra cara de la moneda, el Dique La Quebrada, a siete kilómetros de la localidad de Río Ceballos, con el agua en su nivel histórico más bajo, en noviembre de 2013, como consecuencia de la sequía que afectó entonces al cordón montañoso de Sierras Chicas, en Córdoba, Argentina. Crédito: Fabiana Frayssinet/IPS
La organización ambientalista Greenpeace atribuyó el incremento de inundaciones en Argentina a las altas tasas de deforestación, pese a la entrada en vigor en a fines de 2007 de una demandada Ley para la Protección de los Bosques Nativos, con presupuestos específicos para su restauración.

Destacó que en a Córdoba solo le quedan menos de cuatro por ciento de sus bosques originales. Ello después de que entre 1998 y 2007 la deforestación en la provincia, la segunda más habitada del país, alcanzó las 247.967 hectáreas y que entre el 2007 y 2013, se eliminaron 44.823 hectáreas, de las cuales 10.796 eran bosques protegidos por la ley.

“Los desmontes para desarrollo agropecuario y urbano, arrasaron con bosques nativos en zonas frágiles perdiendo la protección de la vegetación frente a las fuertes lluvias”, señaló en un comunicado el 18 de este mes.

“Irónicamente, deforestación, incendios y avance inmobiliario sobre las sierras generan dos crisis contrapuestas: ríos faltos de agua en invierno y peligrosamente desbordados durante las lluvias de verano”, opinó Montenegro al recordar que en Córdoba prácticamente fueron eliminados dos de sus tres grandes ecosistemas.

La deforestación “más violenta”, según Montenegro, fue en los años 90 y coincidió con la introducción en Córdoba de cultivos transgénicos (genéticamente modificados) de soja, maíz y algodón.

La construcción de barrios cerrados, industrias y grandes complejos turísticos, impulsó también la deforestación de la provincia, que aporta ocho por ciento del producto bruto argentino.

En un contexto global, recordó, el calentamiento planetario genera una mayor frecuencia de eventos climáticos extremos, “algo que los cordobeses no podemos manejar”

En un marco más local, añadió, la tragedia “está relacionada con el incorrecto uso de los recursos naturales”.

En ese sentido, señaló, la “devastación de la vegetación nativa” en la cabeceras de las cuencas, causada por incendios forestales, deforestación, talas e invasión de especies exóticas, y pastoreo en altura, “cambian la dinámica hídrica del lugar”.

Kopta consideró urgente limitar los grandes emprendimientos inmobiliarios y las urbanizaciones en las montañas, que agravan la deforestación.

Dijo que esas urbanizaciones se multiplicaron en los últimos 20 años, “por la gran demanda de gente que, trabajando en la ciudad de Córdoba, utiliza Sierras Chicas como dormitorio”, lo que a su vez generó ocupaciones en lugares inundables.

La capital, del mismo nombre que la provincia es la segunda ciudad del país y concentra más de 40 por ciento de la población provincial.

“Es entendible que cada vez somos más y necesitamos de una vivienda digna, pero es tan poco el control que -por ejemplo- se autorizó la construcción de dos casas sobre un arroyo y, por supuesto, hoy están inundadas y la calle destruida por el desvío del propio arroyo”, abundó Suárez.

Montenegro llamó a que se reactiven los comités de cuencas hídricas para evitar estas tragedias.

Mientras que Kopta instó a que se apliquen las leyes de planificación urbana y protección forestal, para reordenar y proteger el territorio, incluyendo la asesoría de geólogos y geomorfólogos.

También consideró necesario que las obras de infraestructura, contemplen la nueva realidad climática.

“A veces cuando los puentes no son suficientemente grandes, actúan como diques, donde se traban los troncos y restos de árboles que lleva la creciente, haciendo que el agua se eleve e inunde”, ejemplificó.

Suárez se refirió a otros casos de “mala planificación de obras” como el de carreteras “que no tienen evaluación de impacto ambiental”.

Algunos ingenieros, recordó Kopta, proponen obras preventivas como “lagunas de retención”, para disminuir el escurrimiento del agua.

Pero ante todo, enfatizó, “hay que incrementar la superficie de bosques nativos, el control de especies exóticas y el cuidado de bosques y pastizales, para evitar que se prendan fuego en áreas de sobrepastoreo”.

Estos fenómenos meteorológicos “ya no son atípicos”, enfatizó Suárez, para quien no resulta paradójico “que hoy vivamos inundaciones y un año atrás nos peleáramos por una gota de agua”.

“Es lo que vamos a vivir por el daño ambiental sufrido. La provincia ya no posee resistencia ambiental y cualquier evento se transformará en una tragedia”, advirtió.

Editado por Estrella Gutiérrez

A los 70 años de la ONU: megaciudades, mortalidad y migraciones


NACIONES UNIDAS, 11 mar 2015 (IPS) - La conmemoración de los 70 años de la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) invita a reflexionar sobre si la población mundial está mejor o peor desde el punto de vista demográfico que hace siete décadas.

Para evaluar las distintas perspectivas y distinguir entre opiniones personales y datos duros, es fundamental analizar algunos cambios demográficos ocurridos desde que el organismo fue fundado el 24 de octubre de 1945.
Quizá el más visible sea el aumento de la población mundial, que actualmente llega a 7.300 millones de personas, 5.000 millones más que cuando se creó la ONU, pero con considerables variaciones entre las regiones.
En lugares como África subsahariana y Asia occidental (Medio Oriente y los países del Cáucaso) se registró un aumento de 500 por ciento o más en las últimas siete décadas.
El extraordinario crecimiento poblacional plantea serios desafíos a la humanidad como la producción de alimentos, la contaminación, el recalentamiento climático, la escasez de agua, la degradación ambiental, el hacinamiento, la pérdida de biodiversidad y el menor desarrollo socioeconómico.
En cambio, en Europa, la población aumentó 40 por ciento o menos en el mismo lapso.
El crecimiento de la población mundial que a mediados del siglo XX era de 1,8 por ciento se disparó a 2,1 por ciento a fines de los años 60. Actualmente se ubica en 1,1 por ciento, el más bajo desde la creación de la ONU.
En términos absolutos, la Tierra sumaba aproximadamente 47 millones de personas al año a mediados de siglo. El aumento anual casi se duplicó a 91 millones a fines de los años 80 y luego comenzó a disminuir a las actuales 81 millones.
Una consecuencia importante de las diferentes tasas de crecimiento demográfico ha sido la distribución geográfica de la población. Hace 70 años, alrededor de una de cada tres personas residía en las regiones más desarrolladas, pero en la actualidad es alrededor de la mitad de esa proporción o 17 por ciento.
También son significativos los cambios demográficos regionales. Por ejemplo, mientras Europa y África representaban a mediados del siglo XX, 22 por ciento y ocho por ciento de la población mundial respectivamente, actualmente esa proporción se invirtió a 10 por ciento para el primero y 16 por ciento para el segundo.
Quizá, el cambio demográfico más aplaudido sea la disminución de la mortalidad, incluida la infantil y la materna.
La mortalidad infantil en los últimos 70 años cayó de 140 a 40 fallecidos cada 1.000 nacidos vivos. La disminución de este indicador en todos los grupos de edad implica que la esperanza de vida al nacer sea de 70 años, ganándose unos 25 años respecto de 1950.
Otro cambio notable es la disminución de la fertilidad.
Como resultado de que hombres y mujeres lograran un control sin precedentes sobre el número, el espaciado y el momento de tener hijos, la fertilidad mundial disminuyó de forma significativa de un promedio de cinco nacimientos por mujer, a mediados del siglo XX, a 2,5 en la actualidad.
Como consecuencia de la disminución de la fertilidad y la mortalidad, la población envejeció. En las últimas siete décadas, la edad mediana de la población mundial aumentó seis años, de 24 a 30 años.
Además, la proporción de personas de 80 años o más se triplicó en el mismo plazo, aumentando de 0,5 por ciento a 1,6 por ciento.
La composición sexual de la población se mantuvo relativamente equilibrada y estable en los últimos años, con un índice de masculinidad de entre 100 y 102 hombres cada 100 mujeres.
Nacen ligeramente más varones que niñas, pero en muchos países, en especial en los más ricos, hay más mujeres por la baja mortalidad femenina.
Las excepciones notables a esa regla general son China e India, cuyo índice de masculinidad es de 107 hombres cada 100 mujeres por el aborto selectivo de fetos femeninos.
La razón de sexo al nacimiento en la mayoría de los países es de 105 varones cada 100 niñas, pero en China asciende a 117 y en India en 111, notoriamente mayor que sus anteriores índices de masculinidad.
Otro cambio demográfico notable es la urbanización de la población.
Si bien una minoría de personas, 30 por ciento, vivía en zonas urbanas en los años 50, actualmente la mayoría, o 54 por ciento, vive en las ciudades.
La migración del campo a las ciudades se dio en todas las regiones, con muchos países históricamente rurales y menos desarrollados, como China, Indonesia, Irán y Turquía, transformándose rápidamente en sociedades urbanas.
También es significativo el surgimiento de megaciudades, aglomeraciones de 10 millones o más habitantes. En los años 50, había una sola ciudad en esa categoría, Nueva York, con 12,3 millones de personas.
En la actualidad, hay 28, siendo Tokio la más grande con 38 millones de habitantes, seguida de Nueva Delhi, con 25 millones, Shangai, con 23 millones, y Ciudad de México, Mumbai y San Pablo con alrededor de 21 millones cada una.
Las migraciones internacionales entre países y regiones se incrementó en forma notable.
Hace medio siglo, 77 millones de personas, o casi tres por ciento de la población mundial, eran inmigrantes, es decir que vivían en un lugar distinto al que nacieron. Ese número se triplicó a 232 millones, poco más de tres por ciento de la población mundial.
La mayoría de las migraciones son legales, pero cada vez más hombres y mujeres con sus hijos e hijas, deciden por distintas circunstancias y deseos, emigrar de forma ilegal. Es difícil tener cifras exactas de estos últimos, pero se estima que por lo menos 50 millones personas están en esa situación.
También aumentó el número de refugiados en los últimos años. A mediados del siglo XX se estimaba que un millón de personas estaban desarraigadas tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
A principios de los años 90, el número de refugiados se disparó a 18 millones de personas. Las últimas estimaciones indican que hay 16,7 millones de personas en esa situación, pero en aumento.
Además, las personas obligadas a abandonar sus hogares por conflictos, entre las que hay refugiadas, solicitantes de asilo y desplazadas, ascendió a 51,2 millones, la primera vez que superó las 50 millones tras la Segunda Guerra Mundial.
De todos estos números se deduce que en muchos aspectos la situación de la población mundial mejoró, pero en otros no necesariamente y en otros más, decididamente empeoró.
Si bien la baja mortalidad y la mayor esperanza de vida son mejoras notables, así como la menor fertilidad y que las personas puedan decidir cuándo y cuántos tener hijos, la consecuencia lógica del envejecimiento de la población requiere importantes ajustes sociales.
Pero la proporción de refugiados y desplazados es peor que hace medio siglo. Y las circunstancias y el número de personas que abandonan sus hogares difícilmente vaya a mejorar en un futuro cercano, dada la mayor inestabilidad política, las guerras civiles y el deterioro de las condiciones económicas en muchos países.
Por último, el crecimiento poblacional sin precedentes, el más rápido de la historia, sumó 5.000 millones de personas más desde mediados del siglo XX, lo que plantea serios desafíos a la humanidad como la producción de alimentos, la contaminación, el recalentamiento climático, la escasez de agua, la degradación ambiental, el hacinamiento, la pérdida de biodiversidad y el menor desarrollo socioeconómico.
La actual disminución del crecimiento de la población es un indicio de una futura estabilización demográfica, pero quizá recién para fines del siglo XXI.
Entonces se estima que la población mundial llegará a 10.000 millones de personas, o sea 2,5 millones más que ahora o cuatro veces más que cuando se fundó la ONU.

Editado por Kitty Stapp / Traducido por Verónica Firme

Conferencia


La crisis del agua: Un problema tan grave como el del cambio climático



Los medios de comunicación internacionales están haciéndose eco de la gravísima crisis hídrica que está sufriendo la región metropolitana de São Paulo, la más desarrollada de Brasil, donde viven cerca de 22 millones de personas y se produce la cuarta parte del PIB del país. La agricultura y la industria prevén pérdidas millonarias y se anuncian cortes totales de agua para las viviendas de hasta cinco días por semana. Existe el riesgo de que todo el sistema hídrico de la región entre en colapso y se habla ya de desastre natural, provocado por la falta de lluvias.


Es preciso, sin embargo, cuestionar estas ideas engañosas de desastre “natural” y de problema exclusivamente regional. El descenso de la pluviosidad útil, capaz de recargar los acuíferos, no es un fenómeno inesperado e inexplicable, sino una catástrofe anunciada desde hace años, tanto para el sudeste brasileño como para muchas otras regiones del planeta. De hecho innumerables países están sufriendo en los últimos tiempos sequías excepcionales y/o lluvias torrenciales, causantes ambas de dramáticas pérdidas. Numerosos estudios científicos han explicado las causas del incremento de estos fenómenos extremos y han propuesto acciones correctoras, aunque intereses particulares a corto plazo han impedido hasta aquí adoptar las medidas necesarias, con lo que se corre el peligro de hacer irreversible el proceso de degradación.


Es bien conocido, en particular, el papel que están jugando las emisiones de gases de efecto invernadero en un cambio climático que provoca, además de un calentamiento global, alteraciones en el ciclo de lluvias e incremento de la frecuencia e intensidad de los fenómenos atmosféricos extremos. Pero sequías como la que padece hoy el sudeste brasileño no son una mera consecuencia de las emisiones de CO2 en el planeta: son también resultado de otras acciones depredadoras, como la brutal deforestación de la Amazonía, que actúan directamente sobre la pluviosidad de la región, además de contribuir notablemente al desarreglo del clima. Antonio Donato Nobre, miembro del “Instituto Nacional de Pesquisas da Amazônia” brasileño, reconocido mundialmente como el mayor especialista en sistemas amazónicos, acaba de hacer público el informe científico “O Futuro Climático da Amazônia”, en el que explica el proceso de formación en la selva amazónica de auténticos ríos aéreos de vapor de agua, fruto de la evo-transpiración de la masa forestal, que chocan en los Andes y acaban descargando en São Paulo y muchos otros lugares. La parte más importante del informe –para el que Nobre ha tenido en cuenta los resultados de más de 200 trabajos científicos- es la que pone en evidencia el serio peligro de un completo y rápido colapso del sistema amazónico para evolucionar hacia una sabana, provocando la desertificación de la región más rica de América Latina. Ello comportaría el hundimiento del sistema económico, el empobrecimiento de los habitantes, hambre, conflictos sociales, violencia en gran escala, abandono de las ciudades y caos generalizado. Por ello Nobre afirma: “Se acabó el tiempo”. No está seguro de si se ultrapasó ya el punto de no retorno, pero sí de que “la situación es terminal” y de que no ha lugar para cortar un árbol más.


La actual falta de agua en São Paulo es solo un avance de la catástrofe planetaria a la que asistiríamos en los próximos años si no cambiamos nuestras formas de vida y de organización social, orientadas por la búsqueda de beneficios particulares a corto plazo. La protección de las áreas naturales es una condición sine qua non, pues la cualidad y cantidad de las aguas producidas dependen del mantenimiento de la vegetación nativa. Pero no basta ya con interrumpir la degradación: se precisa, como reclama Nobre “un esfuerzo de guerra” para, entre otras acciones, replantar y restaurar los bosques de todo el país y, en particular, la selva amazónica. Y es preciso igualmente adoptar medidas como el reciclaje del agua, evitar el habitual despilfarro tanto de particulares como de empresas, así como las pérdidas ingentes que se producen en los circuitos de trasporte, etc.


Las medidas necesarias para evitar la sed del planeta son conocidas y reclaman la acción responsable de la ciudadanía (ver el Tema de Acción Clave Nueva Cultura del Agua), porque el acceso al agua es un derecho humano… del que no disfruta plenamente buena parte de la humanidad: no podemos olvidar que, según datos de Naciones Unidas, cerca de 800 millones de personas viven sin agua potable en el mundo y que cada día mueren 2000 niños y niñas por beber agua contaminada. Ni podemos ignorar los serios peligros de que la crisis hídrica afecte al conjunto de la humanidad.


La celebración cada 22 de marzo del Día Mundial del Agua, instituido en 1993, constituye un llamamiento a los educadores, responsables políticos y al conjunto de la ciudadanía para la defensa de un bien que es esencial para la vida. Nos referiremos, como contribución a este llamamiento, a dos de las muchas iniciativas con las que la ciudadanía está respondiendo a la emergencia que se está viviendo en São Paulo. Iniciativas que conviene dar a conocer, impulsar y generalizar.


Destacaremos, por una parte, la creación de la “Aliança pela Água”, una red formada por más de 40 entidades de la sociedad civil, reunida desde octubre de 2014 para presentar propuestas que ayuden al Estado de São Paulo a hacer frente a la crisis actual y a construir una nueva cultura del agua. Con este propósito la Alianza elaboró y divulgó el documento “Chamado à Ação sobre a Crise Hídrica: por um Plano de Emergência para o Estado de SP”. El texto defiende que “una crisis de grandes proporciones como la que estamos viviendo crea oportunidades para cambios profundos en el paradigma de gestión del agua” a partir de principios básicos como “el acceso al agua es un derecho humano y no puede ser tratada como mercancía”. Un principio que ha llevado ya a ciudades como París, Berlín o Buenos Aires a municipalizar de nuevo la gestión del agua, revertiendo su privatización.


Merece también ser destacada la creación en São Paulo de un foro de investigadores y profesores para impulsar investigaciones conjuntas, desarrollar tecnologías y reclamar a los poderes públicos información fiable sobre la situación. Los Rectores de las universidades públicas han divulgado el documento de creación del foro y han propuesto la existencia de un modelo de actuación similar al del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático). Una iniciativa que merece ser recogida a escala mundial, como parte de una decidida reacción a la situación de emergencia planetaria, en la que crisis hídrica y cambio climático se potencian mutuamente, junto con el resto de graves problemas –desde una contaminación sin fronteras a desigualdades extremas- a los que hemos de hacer frente y combatir conjuntamente.


Educadores por la Sostenibilidad

Boletín Nº 103, 22 de marzo de 2015

http://www.oei.es/decada/boletin103e.php

Día Mundial del Agua

Nuevo recurso UMAPPER

Geolocalizaciones: Bajo la ALUMBRERA

Ver Minera Alumbrera Catamarca en un mapa más grande

Poblacion Mundial en cifras

Imagenes para pensar

Santa Catalina

La Basura y Las inundaciones en Villa Fiorito dos problemáticas ambientales graves.

Pueblos originarios en imágenes una deuda pendiente

Maná : ARDE EL CIELO

Homenaje de Maná