miércoles, 10 de octubre de 2012

Bosques


Los recursos forestales
Los bosques nativos en la Argentina cubren aproximadamente 36 millones de hectáreas, que representan un 15% de la superficie nacional, mientras que los implantados solo ocupan alrededor de 800.000 hectáreas. En el contexto de un escenario internacional signado por la deforestación (de cada cien árboles que se cortan solo se reponen quince), el aumento de la población mundial y la restricción de la tala de bosques nativos en los países desarrollados, el déficit de madera en los próximos años, según los expertos, será muy importante. La Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) asegura que para el 2010, pese a todos los bosques que se están plantando en este momento, habrá un déficit de madera de alrededor de 500 millones de metros cúbicos.
Ante esta situación varios países, entre ellos la Argentina, ven que la producción forestal con árboles implantados, tiene un gran futuro ya que va a contar con demanda asegurada.  Además, la forestación sirve para evitar la erosión de los suelos y sobre todo para que los productores cuyos campos tienen baja aptitud agrícola-ganadera encuentren una nueva actividad para su mejor aprovechamiento.  Así se favorece también el ingreso de los pequeños y medianos productores a esta actividad.
En nuestro país se dictaron las normas jurídicas necesarias para fomentar esta actividad. En marzo de 1999 comenzó a regir la reglamentación de la Ley de Inversiones para Bosques Cultivados, que creó un régimen de promoción tanto para las nuevas inversiones forestales como para la ampliación de las existentes. Esta norma determina que los emprendimientos comprendidos en el nuevo sistema gozarán de estabilidad fiscal por un plazo mínimo de treinta años y uno máximo de cincuenta; es decir, que la carga fiscal no podrá ser incrementada como consecuencia de aumentos en impuestos nacionales, provinciales y municipales o por la creación de nuevos tributos.
Por la extensión y variedad de climas y suelos, el país posee amplias áreas de bosques nativos e implantados, como selvas subtropicales, montes xerófilos y bosques templados fríos. Sin embargo, se necesita importar maderas y derivados porque estas no alcanzan a cubrir la demanda interna, por ejemplo, de celulosa y de papel.
Las especies maderables del ámbito subtropical son de madera de tipo duro y semiduro, de las cuales se obtiene más de la mitad de los rollizos y la mayor parte de los durmientes, postes y carbón de la producción total del país. Los ámbitos que se distinguen dentro de esta área son la selva misionera, el bosque chaqueño y la selva serrana o tucumano-oranense. Todas estas formaciones han sufrido una sobreexplotación tal que condujo casi a la extinción a algunas especies.
La selva misionera tiene árboles con maderas duras como el cedro y el petiribí, de alto valor para enchapados. Además, el guatambú es utilizado para la elaboración de madera terciada y hay una importante superficie forestada con Pino Paraná para abastecer las fábricas de papel.
En el Chaco oriental se explotan principalmente el quebracho colorado, que no solo se lo usa para la elaboración de tanino, sino que es una especie muy valiosa por su madera; el quebracho blanco, para postes y carbón de leña; el algarrobo y el urundel.
La selva serrana o tucumano-oranense es prolongación de la que se encuentra en Bolivia; su participación en la producción forestal nacional es reducida a causa del desmonte que sufrió por el avance de la frontera agropecuaria.  Las especies valiosas más representativas son el cedro salterio, el roble criollo, el cebil, el nogal y la tipa.
En el ámbito templado es muy reducida la superficie de bosques nativos, pequeños talares en las cercanías de la bahía de Samborombón y algunas hectáreas en el delta del Paraná. Las forestaciones más importantes se realizaron en este último espacio geográfico, con eucaliptos, sauces, álamos y pinos, con el fin de utilizar su madera principalmente para pastas celulósicas y tableros aglomerados.
En el parque pampeano-puntano los árboles más representativos son el algarrobo y el quebracho blanco. En San Luis y La Pampa el caldén está en retroceso por la sobreexplotación sufrida, tanto por su leña para combustible, como para obtener tierras para cultivo. La participación en la producción forestal nacional del bosque templado frío, que se desarrolla en los Andes patagónicos-fueguinos, es muy baja debido a que numerosas hectáreas de ellos están preservadas en Parques Nacionales y Reservas. Se hallan varias especies de maderas semiblandas con alto valor económico para muebles y enchapados, como pehuén o araucaria, alerce, 
coihue, ciprés y Tenga.

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